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Cuando el Bosque Seco se Inunda

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Por: Madeleine Muñoz, Gerente de Programas (e)

31 de marzo del 2017

El Bosque Seco parece un desierto, pero guarda vida con semillas, vegetación y fauna preparadas para soportar largos periodos de ausencia de lluvias, y listos a crecer, y enverdecer, haciendo que alguien que estuvo antes allí no reconozca el mismo lugar.

Para cuando trabajé en Piura el 2003, se atravesaba la más grande sequía en la costa norte del país post fenómeno del niño de 1998. Durante los 5 años que estuve trabajando en Piura, las familias deseaban que llegará una lluvia suficiente que penetre el suelo árido y sostenga sus cultivos temporales, para entonces la crianza de cabras y el algarrobo, por ser más resistentes a la sequía eran el sustento que las familias tenían para hacer la vida sostenible en este ecosistema.

Unas lluvias moderadas en determinadas épocas en los últimos años hacían que la actividad apícola sustentada en la floración de algarrobos y especies propias de este ecosistema sean una actividad económica potencial para las familias.

Ahora, después de 19 años, las familias en el norte del Perú enfrentan un fenómeno del niño costero, tan fuerte que hace que miren al mismo cielo al que antes pedían un poco de lluvia, ahora espere que de una vez cese. Esta lluvia que rompe sus techos, inunda sus casas, hace que sus abejas y demás animales queden aislados en medio de la acumulación de agua que llega más arriba de sus cinturas.

 

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 Olga Nizama, una promotora apícola, me comenta que mira con pena como a lo lejos sus apiarios se quedan abandonados en medio de la inundación “¿Cómo estarán mis abejitas?, seguro ya se enjambraron y se fueron, ya no tienen que comer”, ahora ella tiene que priorizar atender a sus niños, su casa y su salud que están afectados también.

El Perú está unido en una sola fuerza, el estado y la sociedad civil hace esfuerzos para ayudar a las más de 62,642 personas damnificadas en toda la costa de nuestro país, a causa del niño costero, un niño que aunque se sabía podía suceder, otra vez no estuvimos preparados a enfrentar.

Es ahora cuando el capital social se demuestra en la práctica, esta vez son los promotores comunitarios quienes me enseñan en lo que se traduce su liderazgo, organización y el trabajo basado valores que Heifer buscó promover en sus localidades.

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Javier Pacherrez, Olga Nizama y Sara Pacherrez son algunos de los tantos promotores comunitarios de la Cooperativa COOPA BOSQUE capacitados a través del Proyecto “Mejora de los Ingresos de Pequeños Productores Apícolas del Bosque Seco en las Provincias de Piura y Morropón - Piura” implementado por Heifer Perú. Ellos ahora están ayudando a otras familias refugiadas en albergues temporales o en casas de comunidades vecinas, quienes llegaron solo con la ropa puesta, familias enteras con sus niños en riesgo de salud y con carencia de alimentos.

La emergencia continúa, y los promotores se han sumado a extender la red de apoyo ante la emergencia. Los caminos están bloqueados, ellos llaman desde sus celulares para hacer conocer a Heifer donde están las familias que aún no les llega el apoyo, guían la ayuda, cocinan y llevan los alimentos, incluso hoy que escribo su trabajo no cesa, ya llegaron a la zona del bajo Piura (una de la más afectadas por la salida del río) y llegaran a más en los próximos días.

Todo esto pasa cuando el bosque seco se inunda, es cuando la esperanza, fuerza y el capital social salen a flote.

Editor Heifer Perú

Escrito por el personal de Heifer Perú.